Sueñas con tener una casa en la playa… tal vez ya la tienes, pero frente a tantas opciones decorativas no sabes por dónde empezar. Lo primero es dejar volar tu imaginación y, lo segundo, no angustiarte. Con algunos consejos bien pensados, lograrás un espacio fresco, funcional y lleno de encanto.



Antes de adquirir cualquier mueble, define el estilo que deseas: marítimo, romántico, rústico o juvenil. Esta decisión marcará el rumbo de toda la decoración.
Opta por materiales como acero inoxidable, madera, plástico o vidrio para los detalles, ya que el salitre tiende a dañar los metales comunes. Los muebles y cojines en telas impermeables son ideales, pues pueden usarse tanto en interiores como en exteriores.
Si cuentas con piezas grandes, estas pueden transformarse en camas improvisadas para invitados. Los cojines reversibles son un gran aliado si deseas variar la decoración sin grandes cambios.
Una mesa multiusos también es clave: sirve para juegos, escribir o compartir una buena cena y una copa de vino con amigos y familiares.



Para un ambiente romántico, incorpora lámparas, campanas decorativas o muebles en tonos azul rústico. Las velas aromáticas aportan paz y tranquilidad, mientras que los cuadros o pósters con motivos naturales refuerzan la conexión con el entorno. Las fotografías en blanco y negro añaden un toque elegante y misterioso.



Usar colores que conecten el exterior con el interior crea continuidad visual. Si la casa no es muy grande, los tonos arena, gris o marrones claros ayudan a ampliar el espacio. El blanco, además de dar claridad, transmite paz y frescura.
El azul, en sus versiones náuticas, es perfecto para decorar de forma divertida: salvavidas, faros, barcos o peces pueden convertirse en protagonistas. El turquesa, por su parte, combina con casi todo y aporta una sensación de calma y serenidad.





Con cariño,
Carolina