Los acabados metálicos son grandes aliados del diseño de interiores. Tonos como el dorado, plateado y cobrizo aportan carácter, sofisticación y un toque especial cuando se usan con intención y equilibrio.
Incorporar metales no significa recargar los espacios, sino saber utilizarlos como puntos focales que eleven la decoración y aporten luz y estilo.
1. Crea un punto focal
El dorado, el cobre o la plata funcionan muy bien como protagonistas en un espacio. Pueden estar presentes en una lámpara, un espejo, una escultura o un mueble puntual. Es importante que cuenten con una iluminación bien pensada, para que destaquen sin deslumbrar en exceso.

2. Elegancia en detalles y texturas
Las tonalidades metálicas, tanto brillantes como opacas, aportan mucha clase. Puedes integrarlas en:
Si te gusta un estilo más chic, los cojines con acabados metálicos, combinados con diferentes texturas y gamas, funcionan muy bien junto a tonos neutros o mostaza.

3. El encanto del cobrizo
El cobre crea una atmósfera cálida y con un aire ligeramente vintage. Úsalo en:
Este metal es ideal para quienes buscan un ambiente con personalidad y un toque artesanal.

4. Plata para un look contemporáneo
Si prefieres un estilo más moderno, la plata es una excelente opción. Incorpórala en:
Combinada con blanco y negro, la plata aporta un aire limpio, actual y muy elegante.

Metales al cubo: cómo mezclarlos con equilibrio
Si te atraen los espacios más dramáticos, puedes atreverte a mezclar tonos metálicos y crear una atmósfera sofisticada y con carácter.
Ten en cuenta estos consejos:

Los metales, bien utilizados, pueden transformar cualquier espacio y darle una sensación de diseño cuidado, elegante y atemporal.
Con cariño,
Carolina