A veces olvidamos que el techo también es parte del diseño de un espacio. No tiene por qué ser una superficie aburrida donde solo cuelgan luces o un abanico. Con pequeñas ideas y toques creativos, puede convertirse en el protagonista de tu sala, comedor, estudio o terraza.
Aquí te comparto algunos tips para que tu techo también hable de tu estilo y tu personalidad.
• Mira hacia arriba antes de decorar
El techo puede transformar por completo la sensación del espacio. Jugar con colores, luces o texturas añade carácter y crea ambientes únicos.
• Elige materiales que aporten calidez o modernidad
La madera, el yeso, viniles decorativos, metal, vidrio o plafones pueden cambiar la estética de una habitación dependiendo del efecto que buscas. Lo importante es que armonicen con tu decoración y con la luz del lugar.

• Juega con la iluminación
La luz blanca, las tiras LED, los ojos de buey o la luz puntual son excelentes recursos para crear ambientes diferentes dentro del mismo espacio. Si el techo es bajo, evita lámparas largas.

• Colores que transforman
Los tonos claros amplían visualmente; los oscuros hacen los espacios más íntimos. Romper con el blanco clásico puede darle un toque inesperado y lleno de personalidad.

• Texturas que cuentan historias
Un techo pintado con técnicas especiales, revestido en madera clara o decorado con vinilos puede darle vida a una habitación sin necesidad de grandes cambios.

• Formas y volúmenes para dar movimiento
Subir o bajar niveles, crear fosas o proyectar líneas del mobiliario hacia el techo ayuda a darle dinamismo al espacio y hacerlo más acogedor.

• Cuida la altura
Si el espacio es bajo, procura mantener una sensación ligera. Pequeños detalles como líneas verticales, luces empotradas o colores suaves ayudan a evitar el efecto de techo encima.
Decorar el techo es una invitación a mirar los espacios con otros ojos. A veces, un pequeño cambio arriba puede transformar por completo lo que sentimos abajo.
Atrévete a explorar, jugar y crear un ambiente que te haga sonreír cada vez que entres a tu hogar.
Con cariño,
Carolina