El diseño interior también se mueve entre contrastes: la delicadeza de las flores y la fuerza del rock. Esta fusión, lejos de ser opuesta, crea espacios con carácter, energía y mucha personalidad.
Aunque para algunos el estilo grunge puede parecer intenso, combinado con motivos florales se transforma en una propuesta equilibrada y creativa. El resultado es una decoración dinámica que mezcla lo fuerte con lo delicado de forma armónica.
Las flores de gran formato son el complemento ideal para suavizar este estilo. Aportan fuerza visual y un toque expresivo sin perder elegancia. Puedes incorporarlas en butacas, alfombras, cortinas, cojines, vinilos o lámparas.
Al tratarse de estampados llamativos, lo ideal es trabajar con una base neutra y dejar que las flores aporten color y textura. Los fondos oscuros con flores claras crean contraste, mientras que las combinaciones tono sobre tono ofrecen una opción más discreta. Para los más atrevidos, los colores vibrantes aportan alegría y dinamismo.



Aunque el negro suele asociarse al rock, este estilo permite jugar con múltiples tonalidades. Desde ambientes sobrios hasta propuestas llenas de color, la clave está en crear ritmo visual y equilibrio en el espacio.

Los elementos metálicos, acabados industriales y detalles brillantes aportan el espíritu roquero. Instrumentos musicales, pósters, libros o piezas decorativas relacionadas con la música refuerzan la identidad del espacio. Para equilibrar, las flores grandes y abstractas funcionan como contraparte perfecta.

Para quienes prefieren una versión más suave, el boho chic combina flores orgánicas, formas abstractas y colores delicados. Es ideal para estudios, salas, habitaciones o espacios pensados para compartir, aportando creatividad sin excesos.

Con cariño,
Carolina