El blanco tiene algo mágico: calma, pureza y una sensación de frescura que transforma cualquier espacio. Es el color del descanso, de los días tranquilos y de las casas que se sienten ligeras.
Si estás pensando en renovar tu hogar, aquí te dejo algunos tips para llenar tu casa de luz y serenidad:
Pintar tus paredes en blanco o tonos marfil amplía visualmente los espacios y refleja la luz natural. Ideal para ambientes luminosos y relajados.



El blanco se realza junto al lino, la madera clara, el ratán o el mimbre. Estos materiales aportan textura sin restar calma.



El blanco necesita espacio para respirar. Evita la sobredecoración y elige pocos objetos que realmente te inspiren.



Verdes, arenas o celestes en cojines, flores frescas o pequeños detalles darán un aire equilibrado y acogedor.
(Y si te animas, puedes dar toques de color con tu tono preferido: el blanco es tan versátil que basta cambiar cojines, adornos, un mueble o incluso pintar una pared para lograr un cambio total. En diseño, arriesgarse también es parte del encanto).



Cortinas finas, velas y lámparas cálidas harán que el blanco cobre vida al caer la tarde.



Dale paz a tus espacios.
Con cariño,
Carolina García