Si eres amante de las telas, estas ideas te van a encantar. Aprovecha todo lo que tengas a mano y atrévete a redecorar de forma creativa usando retazos con puntos, cojines florales, alfombras a rayas o muebles de cuadros. La clave está en mezclar con intención para crear un ambiente único y con personalidad.
Primer paso: elige tu color base
Antes de comenzar, define el color base de tu espacio. Apóyate en una carta de colores para crear una composición armónica y elegir el tono que mejor se adapte a tu estilo.
Tips según el ambiente que deseas lograr:
Para un espacio sobrio y tranquilo: blanco, amarillo suave, crema, beige o gris.
Para un ambiente romántico: rosados, lilas y tonos pasteles.
Para un toque glamuroso: blanco y negro como base.
Para un estilo sofisticado: colores metálicos como dorado, plateado o bronce.
Para un espacio divertido y dinámico: colores primarios como rojo, amarillo y azul.
Segundo paso: aprende a combinar los tonos
Una vez elegido el color base, selecciona dos tonalidades adicionales para completar la composición.
Tips para combinar colores:
Usa tonos más suaves o más vibrantes dentro de la misma gama del color base.
Trabaja con colores análogos, es decir, cercanos entre sí en la carta cromática.
Si te gusta arriesgarte, utiliza colores complementarios, que son los opuestos en la carta de colores.
Los contrastes bien pensados aportan carácter y dinamismo al espacio.
Tercer paso: selecciona las texturas
Para que el diseño se entienda y se vea equilibrado, evita usar más de tres texturas distintas.
Tips para lograr armonía:
Combina figuras geométricas como puntos, cuadros y líneas.
En telas florales, deja que el color sea el protagonista y mantén coherencia en los diseños.
Inspírate en temas sin ser literal. Por ejemplo, puedes evocar una sensación específica a través de colores y texturas, sin necesidad de usar elementos evidentes.
Juega con texturas al tacto: mezcla telas suaves con otras más gruesas para enriquecer el espacio.
Todo lo que debes saber
Los tonos blanco, gris y crema ayudan a suavizar combinaciones muy intensas.
Si usas muchos cojines con texturas, incorpora uno liso para crear equilibrio.
En paredes blancas, los cuadros o pósters de colores vivos funcionan muy bien como acento.
Procura que los dibujos de los cojines tengan tamaños similares para evitar que compitan entre sí.
En telas con letras, cuida la posición de los cierres para que el texto se lea correctamente.
Crear composiciones con textos en cojines puede aportar un toque divertido.
Si tienes poco presupuesto, cambia o voltea los forros de cojines y cortinas: el efecto es inmediato.
Las telas suaves son ideales para zonas de contacto frecuente.
Los colores claros amplían visualmente los espacios y las telas tipo jean los rejuvenecen.
En áreas con poca iluminación, el amarillo ayuda a generar sensación de luz y calidez.
El negro es elegante, pero úsalo en puntos específicos para que destaque.
Integra la iluminación como parte del diseño, especialmente en espacios de base blanca.
Definir un tema decorativo facilita las decisiones: vintage, amor, décadas pasadas, entre otros.
Si tienes niños o mascotas, crea un rincón especial con un cojín o silla protagonista.
Después de combinar tonos y texturas, atrévete a romper el esquema con un toque de color o una tela llamativa. El diseño también es intuición y juego.