El color blocking es una tendencia decorativa que toma prestada su esencia del mundo de la moda, donde durante décadas ha sido protagonista por su energía, frescura y combinación audaz de colores vibrantes. Hoy, este estilo encuentra un lugar importante en el diseño interior, permitiendo transformar un ambiente de manera rápida, divertida y visualmente impactante.

La relación entre moda y decoración es directa: las mismas paletas, tejidos y texturas que se usan en pasarelas se aplican en muebles, cortinas, cojines y accesorios. Por eso, el color blocking se adapta con facilidad a distintos espacios del hogar, desde salas y dormitorios hasta áreas creativas o ambientes sociales. Es un recurso perfecto para quienes desean dar vida, movimiento y personalidad a un espacio, especialmente si se busca un estilo moderno y lleno de energía.

El principio es simple: combinar colores sólidos y brillantes para crear contraste. Tonos como azul bolita, fucsia, amarillo, verde, morado o naranja funcionan muy bien entre sí, y siempre se pueden realzar con negro, que aporta equilibrio y profundidad. También se pueden utilizar colores primarios –azul, rojo y amarillo– para lograr un efecto más gráfico y dinámico.

Una de las ventajas de esta tendencia es que no requiere grandes intervenciones. Un espacio neutro puede revitalizarse aplicando acentos de color en paredes, cojines, vinilos, marcos, arte o muebles. Las líneas, bloques geométricos y franjas de color sobre una base blanca permiten obtener el efecto sin saturar el ambiente. La iluminación también juega un papel importante: luces dirigidas o bombillas de color pueden reforzar el estilo sin necesidad de cambios permanentes.

Aunque es un recurso versátil, debe aplicarse con equilibrio. El exceso de tonos brillantes puede generar distracción visual o fatiga, especialmente en áreas de estudio o habitaciones de niños muy activos. El objetivo es crear un ambiente con carácter, pero sin perder armonía.

• No combines más de cuatro colores brillantes para evitar saturación.
• Úsalo en paredes de impacto, no detrás de televisores ni en zonas de mirada constante.
• Si estás comenzando, trabaja sobre una base neutra y añade bloques de color en accesorios o vinilos.
• Combina tonos lumínicos con negro para equilibrar el diseño.
• En espacios multiusos, elige colores vibrantes pero controlados, como azul o verde.
• La iluminación puede reforzar el efecto: prueba con luces dirigidas o bombillas de color.
• Evita aplicarlo en áreas de estudio o en habitaciones de niños muy activos.
• Si prefieres un estilo menos intenso, utiliza una sola gama luminosa en pequeños acentos.


